Reseña de amor de locura y de muerte

Reseña de "Cuentos de amor de locura y de muerte, de Horacio Quiroga" por Rigoberto Martinez.
La muerte es un tema recurrente en la obra de Horacio Quiroga. Ya que su historia personal fue marcada por muertes significativas: la muerte accidental de su padre, el posterior suicidio de su padrastro; fueron rupturas esenciales, en un alma sensible, e inspiraron cuentos que versan sobre la fragilidad humana ante los fenómenos naturales, las condiciones políticas, económicas y sociales; las enfermedades y la muerte. Sus personajes son sometidos por fuerzas internas de la mente, manipulados como marionetas, llevando una vida guiada por pulsiones instintivas primitivas.
Los cuentos de amor de locura y de muerte no tienen nada que ofrecer a los lectores, cuyo temperamento se inclina a un optimismo fácil y miedoso.
La lectura de estos cuentos nos hace bucear por los abismos del inconsciente y enfrentarnos desvalidos con nuestra propia naturaleza reprimida por la cultura. Si nuestra negación no nos lo impide, descubriremos que el ser humano está a merced de fuerzas irracionales, inconscientes que hacen que la vida en sociedad sea compleja, que tiene esos elementos que hace mención y resaltar: amor, locura y muerte.
Quiroga, no hace un estudio profundo, de la psicología de sus personajes. Simplemente en sus relatos hay una descripción magistral del ambiente y la existencia de sus personajes, con un lenguaje preciso, sin preciosismos, libre de aspectos superfluos. Utiliza el lenguaje como un medio de comunicación exacto, no como un adorno extra y de mal gusto.
Su obra se desarrolla en la época del modernismo, el que se da a finales del siglo XIX, influido, entre otros por el postmodernismo de Leopoldo Lugones; conocía muy bien la obra de Edgar Allan Poe, Maupassant, Kipling y Chejov. Con el paso del tiempo, la obra de Quiroga fue perdiendo prestigio y ascendencia entre las nuevas generaciones, hasta caer en el menosprecio y el olvido. Recibió duras críticas, entre estas de Jorge Luis Borges, quien dirá de Quiroga. “fue quién volvió a escribir los cuentos que Kipling, ya había escrito mejor”.
En la actualidad la obra de Quiroga ha tenido reconocimiento, pues su calidad lo merece. Está considerado como un maestro del cuento. Enfermo de cáncer, se suicida en 1937. Dos años después, también su hija se suicida.

Sus cuentos combinan la realidad con lo fantástico. Leer a Horacio Quiroga es bajar a las profundidades del alma y ver objetivamente una parte de la vida que la mayoría de gente no quiere ver: el dolor, la dureza de la naturaleza y la muerte. Esto también como parte de la vida y en la medida que lo aceptamos y lo asumamos, nos convertiremos en personas más completas, más fuertes, más sensibles a la realidad, más humanos; en palabras de Friedrich Nietzsche “plenamente humanos”.
Rigoberto Martínez. Miembro conspicuo de la Comunidad, ha ejercido como coordinador de reuniones, pasajero recurrente del Vagón de lectores de la Comunidad y colaborador asiduo del blog.

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