Una justa reseña



El sueño de los justos, reseña por Edgar Sáenz.
De poco en poco, sin comer ansias, ha sido la forma de ir caminando con las pupilas y el cerebro, se lee con este último según afirma Néstor Espinoza.  En el curso de la lectura, a veces brota la lágrima, la cólera,  cuando aparece nuestra historia, siempre sangrante, con unos pocos ciudadanos  en el máximo disfrute y otros que son muchos, escarnecidos.  La novela está elaborada de tal manera, que el enojo se suaviza cuando el relato de un lindo romance que atraviesa la obra, nos arranca hondos suspiros.
No es aconsejable tomar partido o hacer de Catón al principio, en medio o al final, pero sí es importante reflexionar,  porque hay abundantes elementos filosóficos y morales que tocan los aspectos económicos, políticos y sociales, que en algunos casos fueron así ayer y lamentablemente perviven.  También hay numerosos  aspectos humanos que tienen que ver con los vericuetos del corazón, los sentimientos, las turbaciones, afinidades y sus tremendas contradicciones que anidan en el ser humano.   Hay lugar para la decepción y para la esperanza.
La obra, aunque es literatura, considero que puede verse como un fino acabado de escultura; la visualizo como una trenza gigantesca, donde un cordón es el conservadurismo monástico que vino en el mismo paquete de la conquista y llega a nuestros días con ligeras modificaciones en su composición: espada, cruz y oro… Para la temporalidad en que se desarrolla el relato, finales del gobierno de Vicente Cerna, el gobierno es tiránico, represivo y hoy se diría anti popular. El estado mayor de Cerna, sus órganos represivos, el apoyo del clero y de las clases altas se cierra con mitos y creencias para mantener una ideología heredada y reproducida en nuestro propio suelo. Es el tiempo de los cangrejos y  cachurecos.
El otro cordón de la trenza es el liberalismo aliado con la masonería, ante la crisis de exposición y discusión libre de las ideas, ante la miseria y la falta de ejercicio democrático.  Se difunden  ideas libertarias y de paz que sólo pueden ser viables por el impulso revolucionario, tal como lo plantearon los países europeos del siglo XVIII.  Aquí los personajes son Serapio Cruz, Miguel García Granados, Justo Rufino Barrios, Néstor Espinoza, Clara Valdés, entre otros.
Finalmente, el tercer gran cordón de la trenza lo constituye el amor entre Clara Valdés y Néstor Espinoza.  Tierno, de suspiro a tiempo completo, afectado por el acontecer cotidiano, desde el toro  Langosto que se sale de su encierro, el pretexto de las obras de teatro, hasta las persecuciones implacables.  Lágrimas y sangre, besos y amargura.
La obra es bella.  Pérez de Antón es maestro consagrado por el sabio manejo de datos investigados, por la prosa endulzada con poesía y porque nos obliga a decir que su valía no está en los premios sino en que a los lectores nos apremia al gozo y a la investigación.  Es de los aplaudidos siempre.
Edgar Amado Sáenz,
Guatemala de la Asunción, octubre de 2016; a 145 años de los hechos narrados y aquí reseñados
El sueño de los justos de Francisco Pérez de Antón. Penguin Random House, México, primera edición de bolsillo, julio 2016, 644 páginas.
Edgar Amado Sáenz. Miembro de la Comunidad de Lectores y pasajero conspicuo del Vagón de Lectores, colaborador habitual y vital del blog.

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