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Después del fin. Reseña

Después del fin.

                   
Reseña por Silvia Alvarez
“Sin ti, todo seguirá igual sin ti” 
Álvaro de Campos
¡Una niña al borde de una ventana abierta!
Con una inquietante escena de portada, la que me causa temor verla, a la vez quisiera establecer si la niña está por caer o quizás por ser rescatada o tal vez solo juega imprudentemente, ilustra un final impredecible y conecta perfectamente con el título del Libro.  La unidad y armonía entre la Escritora y la editorial en la realización de la obra merece mi felicitación porque me proporcionó una agradable lectura.
¿Quién es Vania Vargas?
Averiguo que es Autora de varios libros de poesía y narraciones, correctora de estilo. Licenciada en Letras de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Quezalteca, que desde pequeña incursionó en estas actividades. Como lo percibo, tiene un gran futuro en su profesión. Sus escritos son de lectura referencial en la Universidad de Stanford en Estados Unidos por lo que deben de leerse no solo en español sino en inglés. No conozco personalmente a la Escritora, al menos no todavía, pero considero que es una mujer auténtica, franca, sensible, porque sus 20 relatos lo demuestran.  Encuentro tanta franqueza cuando describe la realidad de una sociedad actual, la nuestra.   Indudablemente Vania Vargas nos ha observado detenidamente desde hace mucho tiempo para crear este trabajo.
¿Y su Libro?
El título solo es una pequeña idea de lo que encuentro en él: qué originó ese fin, qué viene después del fin lo deja a nuestro juicio y personalmente disfruto dejar volar mi imaginación con esos finales abiertos.  Son historias reales, diarias, que podríamos vivir cualquiera de nosotros en un momento dado, resume en pocas líneas hechos profundos que no son placenteros de afrontar como el abandono, la muerte, la violencia, la mentira, entre otras situaciones crudas.  En Trabajo Sucio, los personajes son manipuladores y manipulados, criminales que se burlan de la justicia, y leerlo me provocó disgusto y ansias de que los atrapen, a ese punto llegó a inquietarme la narración. “La Semilla” me hizo partícipe de un tremendo duelo y una vez más encontré esa capacidad de síntesis de un hecho tan doloroso y el efecto perturbador que me causó.
Leo en el prólogo que, aunque haya un punto final, parece que los relatos germinan después de leerlos y ejemplo de este interminable florecimiento de desenlaces lo encuentro en “El Escritor” y “Una Oración” porque muchas cosas podrían suceder y no fueron escritas. Cuánta libertad encuentro como lectora para diferentes conclusiones y emociones.
Reviso la contraportada y concuerdo en que existen hilos que me unen e identifican con algunos personajes, por ejemplo, en Invitación al Juego, cuando en ocasiones irrelevantes y sin mala intención, no revelo mi identidad ni mi ocupación, ya sea por seguridad o por pereza, y quizás mi interlocutor tampoco lo hace.  O bien, la descripción en “Open/Lock”, que me hizo experimentar prisa, caos y ver cosas desbordándose alrededor que detienen mi paso por lo que me veo protagonizando el relato.
Además, encontré en este libro importante influencia del poeta portugués Álvaro de Campos, porque Vania inicia con esta frase de él: “Sin ti, todo seguirá igual sin ti”.  Conmovedora línea poética que abre la puerta de todas estas historias. En el primer relato, Caballeros, me detiene esta frase: “La decepción es uno de los gestos más predecibles”, sentimiento que más de alguna vez he experimentado y que afrontan los personajes de este relato.  Continúa con el Epílogo y cautiva mi atención esto de situar el final a un solo relato del inicio, aquí comienzan las siguientes 19 historias, escritas con sobria brevedad, es así que hay una historia de dos líneas, de solamente un minuto de duración, pero con muchos posibles resultados. Vania anota un horario a partir del segundo relato y considero que es para marcar la experiencia vivida, eternizarla y generar un sinnúmero de ideas con respecto a la duración y el momento en que transcurren las historias.   En Exilio, encuentro tres relatos dentro de un título y varias incógnitas, el principal es triste y conmueve mucho, pero al final cuando describe a uno de los personajes (el dependiente del hotel) sonrío porque me traslada a un típico día frío en Quetzaltenango “… tenía un gorro de lana en la cabeza”. 
Conforme avancé en la lectura, encontré relatos que me produjeron una rara simpatía porque es fácil identificarse con los personajes ya sea por su forma de ser o su proceder (Aguinaldo), o bien porque sus acciones las aceptamos como lógicas y apropiadas, aunque sean trágicas y violentas (El Sacrificio). Descubro que algunos relatos transmiten tristeza, desencanto, desgano, frustración y sentimientos depresivos que pueden llevar a una persona al extremo y desembocar en suicidio (Flash), y sin embargo no dejé de leerlos porque me di cuenta que Vania logra vincularme con esas situaciones, descritas en pocas palabras utilizando lenguaje actual, sencillo, claro y directo.  
La Autora me deja en suspenso con veinte conclusiones y me hace predecir posibles finales, también me quedan algunas dudas cuando analizo el desarrollo de ciertos relatos, por eso si me preguntan cuál es final de cada uno no sabría decirlo con exactitud porque ese desenlace será el que cada uno de nosotros imaginemos.  
Los invito a que por sí mismos descubran más de esta lectura que recomiendo y para concluir, me refiero nuevamente al relato Exilio, uno de mis favoritos, “Lo que pasa es que no reparamos en que el olvido es una de las manifestaciones de la muerte, la menos temida.”  A Vania Vargas, su libro, no los olvidaré.  No porque disfrute del dolor, o me guste tener estados anímicos negativos, o apruebe la violencia, sino porque logró mantener mi interés en su obra y me dio una exacta dosis de suspenso, que estoy segura ustedes también tendrán cuando sientan su lectura, porque todos hemos pasado por momentos terribles o ¿Acaso no?
Guatemala, 27 de agosto 2016   


*Silvia Alvarez, miembro de la Comunidad de Lectores de Guatemala y conspicua del Vagón de Lectores, incursiona con el presente en el blog de la comunidad.







Vania Vargas (1978), escritora y poetisa guatemalteca contemporánea, ejerce también como editora y correctora de estilo, varios de sus trabajos han sido seleccionados en antologías locales e internacionales.





"Después del fin del fin". Ediciones del Pensativo, 105 páginas, primera edición 2016, Guatemala, La Antigua Guatemala, Sacatepéquez, 21 de abril 2016

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