Artículos sobre Borges



La casa de Asterión de Borges por Margarita Carrera.
“Encorvados los hombres, abrumado/ Por su testa de toro, el vacilante/Minotauro se arrastra por su errante/Laberinto. La espada lo ha alcanzado/y lo alcanza otra vez. Quien le dio muerte/no se atreve a mirar al que fue toro/y hombre mortal, en un ayer sonoro…” El Minotauro. J. L. Borges
Para entender el cuento La casa de Asterión, de Jorge Luis Borges, se ha de recordar la leyenda del Minotauro. Minos, rey legendario de Creta, mandó a construir el Laberinto con el fin de ocultar al Minotauro, monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro, hijo de su esposa Pasífae y de un toro enviado por Poseidón para su sacrificio, pero que Minos se niega a inmolar. El toro es llamado Toro de Creta y no es sino el mismo Zeus. Ahora bien, como Androgeo, hijo de Minos, había sido asesinado por los atenienses, como expiación por esa muerte, estos debían enviar al Laberinto, cada nueve años, siete jóvenes varones y siete doncellas, como alimento del monstruo. Estos sacrificios se continúan hasta que Teseo, héroe del Ática, ayudado por Ariadna, hija de Minos, logra descender al Laberinto y dar muerte al Minotauro.
Borges, al retomar el mito del Minotauro, expone cómo el Laberinto, en donde éste habita, podría identificarse con el infinito. Si Asterión es el Minotauro, la casa que habita viene siendo el Laberinto que, a su vez, es uno con el infinito o totalidad: “La casa es del tamaño del mundo: mejor dicho, es el mundo”, asegura Asterión. En esta casa inmensa, infinita, lo que se plantea fundamentalmente, según mi punto de vista, es el tema de la soledad. Asterión vive solo, en un total abandono. El hecho de ser único, esto es, diferente, fuera de lo normal, lo conduce a una insoportable soledad. Nadie lo acompaña. El dolor de Asterión, entonces, nos golpea. Su dramática vida solitaria conmueve. Más que un monstruo es una víctima. Un ser olvidado y marginado por un destino inclemente. El cuento culmina con la muerte del Minotauro. Inesperadamente aparecen Teseo y Ariadna. Teseo, asombrado, comunica a Ariadna que el Minotauro no se defendió ante la muerte.
La casa de Asterión es un brevísimo cuento cuyo personaje principal, llamado Asterión, habla melancólicamente en primera persona. Y es a través de sus palabras que descubrimos, poco a poco, cómo se va identificando con el Minotauro. Así, al describirnos su casa, notamos que se refiere al Laberinto. Afirma que no hay otra igual en la faz de la tierra y que no tiene puertas, de modo que cualquiera puede entrar y salir de ella a su antojo. Es a mitad del relato que nos damos cuenta de que no es un hombre normal quien hace de narrador, porque, cuando en un atardecer sale a la calle, ha de retornar pronto a su casa. La plebe se ha aterrorizado al verlo y el mismo Asterión nos confiesa su temor a causa de que dicha plebe era diferente a él, pues presentaba “caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta”.
Para mí que Asterión es el mismo Borges, cuya vida se hunde, extremadamente sola, en un Laberinto. La casa de Asterión es desolada, como la que habitó Borges en su niñez. Sin embargo, posee una biblioteca (algo que lamenta no tener Asterión). Una biblioteca que en la mente del niño sería infinita, como infinito, es, también, el Laberinto en donde vive Asterión. Una especie de cárcel olvidada y abandonada, en donde no existe el amor y en donde se percibe la falta de otros niños que hagan compañía, jueguen y diviertan al monstruo, el poeta. Seres que sufren tan infame soledad presienten que su única salvación está en la muerte. No en vano Borges ha escrito en su poema “Mis instrumentos de trabajo son la humillación y la angustia. –Oj
alá yo hubiera nacido muerto”.
II
Borges: el símbolo y lo simbolizado por Margarita Carrera.
La filosofía idealista platónica niega la existencia en sí y por sí de este mundo, alegando que todo cuanto en él existe no es sino un reflejo de un mundo del más allá verdadero, en donde se dan los arquetipos o ideas, los cuales sí tienen existencia en sí y por sí. En otras palabras, todo en cuanto hay en el Universo no es sino sombra o imagen de aquello que se da en el otro mundo de las ideas.
Borges comulga con Platón al establecer que existen dos realidades a las que denomina el símbolo o lo simbolizado. El símbolo es la realidad primera, aquella que existe en sí y por sí, en la última instancia el símbolo es dios y los arquetipo creados por Él, Lo simbolizado es la realidad segunda, es decir, todo cuanto existe en el Universo, que viene a ser una sombra o imagen de la realidad primera que es el símbolo. De ahí que declare que detrás de la realidad simbolizada se llega a la realidad verdadera que es el símbolo. Realidad que yace en la mente de un Dios que lo abarca todo; el espíritu y la materia, la razón o la sinrazón, lo abstracto y lo concreto. De tal modo que el mundo, es un juego de símbolos, en donde  cada cosa,  significa otra cosa. Más bien debería haber dicho: un juego de cosas simbolizadas en donde cada cosa significa otra cosa que apunta al símbolo. Y sí se admite la existencia de un Dios, se podría aseverar que ante de que Él creara este mundo y todo cuanto existe, ya en mente yacían los símbolos como arquetipos eternos.  
Borges otorga, así, principalísimo poder a la metafísica o mundo del más allá de la Naturaleza, en que se sustenta la filosofía tradicional de índole socrática-platónica, sobre la que se levanta la creencia en Dios y la inmortalidad del alma. De modo que su expresión. El mundo como juego de símbolos se podría tomar como un intento por replantear la filosofía idealista platónica y fortalecer la filosofía tradicional de Occidente, con su énfasis metafísico, que se empeña por negar la existencia en sí y por sí de este mundo, dándole primacía a la idea, espíritu, alma, pensamiento o razón
Ahora bien, para comprender a Borges se ha de tener en cuenta el traslado que hace de su pensamiento filosófico de índole idealista a la literatura. Solo así se entiende cómo para el todo lo simbolizado equivale a una metáfora. De tal forma que todo cuanto existe en el Universo sería una metáfora que apunta a los símbolos eternos que habitan en la mente de Dios. En otras palabras, todo seríamos una metáfora o cosa que apunta a un símbolo.
Sin abandonar su postura filosófica idealista, Borges, sin embargo, da a conocer su falta de fe en un Ser Todopoderoso, al concebir a Dios como un padre que sueña. En su cuento las ruinas circulares plantea la existencia simbolizada o fantasmal de un varón del sueño premeditado de un hombre que desea ser padre. El vértigo invade al lector cuando conoce que también este hombre que sueña es producto del sueño de otro hombre y, así, hasta el infinito, o hasta llegar a un Dios único y eterno, algo que no supone Borges.
Asimismo, en otro de sus cuento, Tlön, Uqbar, Orbis tertius logra combinar su filosofía idealista con el mundo artístico y de la ciencia-ficción al acercarnos a un mundo ideal creado por la mente de un genio.
En este cuento se afirma que “el visible universo era una ilusión (más precisamente) un sofisma (…)”, sofisma que sería, a su vez, una metáfora. Por eso, “Los metfisícos de Tlon no la verdad, ni siquiera la verosimilitud: buscan el asombro. Juzgan que la metafísica es una rama de la fantástica.
Saben que un sistema no es otra cosa que la subordinación de todos los aspecto del Universo o uno cualquiera de ellos (…)”. Oscuro y tendencioso, Borges busca burlarse de su creencia idealista al hacer de la metafísica una rama de la literatura fantástica, la cual, de manera insólita, encerraría los símbolos o entes en sí, esto es los arquetipos o ideas.

Tomado de la columna semanal. PERSISTENCIA de la sección Opinión de Prensa Libre del: 24 de marzo de 2016 y 12 de mayo de 2016.
http://www.prensalibre.com/opinion/la-casa-de-asterion-de-borges
www.prensalibre.com/opinion/borges­el­simbolo­y­lo­simbolizado
Margarita Carrera Molina (Ciudad de Guatemala, Guatemala, 16 de septiembre de 1929) es una escritora guatemalteca. A lo largo de su carrera la escritora ha logrado desarrollar diversos géneros, entre los que se encuentran la poesía y el ensayo. Ha publicado 2 novelas, 13 libros de ensayo y 11 de poesía. Actualmente es académica de número de la Academia Guatemalteca de la Lengua, que corresponde a la Real Academia Española. https://es.wikipedia.org/wiki/Margarita_Carrera



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