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El Popol Wuj, Las palabras pendientes


El Popol Wuj
Contiene  la filosofía propia de los Pueblos Originarios en Ab’ya Yala

Se escribe estas líneas bajo la energía Lajuj I’x en el Cholq’ij, calendario sagrado del Pueblo Maya’, a dos días de la conmemoración del Popol Wuj que se lleva a cabo el 30 de mayo de cada año Gregoriano. Es sabido que en el año 1492 en Abya Yala inició la invasión española. En territorio de los Pueblos Originarios, por ejemplo el caso del Pueblo Maya’, se impuso el cristianismo y la autoridad española hasta diezmar la población, con distintos medios como el genocidio, la esclavitud, el racismo, entre otros.
Esto significó la destrucción de la cultura y el estancamiento de gran parte del conocimiento logrado hasta entonces. La destrucción abarcó la quema de la literatura del Pueblo Maya’, entre los responsables está Diego de Landa -misionero de la Orden Franciscana-, quien dirigió la inquisición aplicando una serie de abusos físicos a personalidades Maya’, sin importar la disciplina a la que se dedicaran, por ejemplo; guías espirituales, escritores, filósofos, científicos, artistas, autoridades, entre otras. Fueron encarcelados para interrogatorios y tortura, que en la mayoría de los casos, al final fueron ejecutados, tal como sucedió con el Tribunal de Maní -12 de julio de 1562-.
Entre los pocos libros que se salvaron de esta inquisición, está el Popol Wuj. En esta ocasión, se abordará algunas de sus generalidades. Por un lado, el término Popol Wuj significa “el libro del común; el libro del pueblo; el libro del consejo”. La versión más antigua que se conoce hasta nuestros días, fue escrita con letras latinas y en el idioma de la Nación Maya’ K’iche’, entre los años 1554-58, según concluyen la mayoría de los especialistas. Y, que sus autores originales son tres: uno de los Kaweq‚ otro de los Nija’ib y el tercero de los Ajaw K’iche’, quienes se identifican como “madres de la palabra” y “padres de la palabra”, al final del mencionado libro.
Entre las muchas traducciones y versiones del Popol Wuj, el trabajo de Sam Colop es el más atinado, considerando que él fue hablante y escritor de su idioma K’iche’, fue lingüista y poeta. Su trabajo incluyó; la actualización de la versión original K’iche’ del siglo XVI al alfabeto actual utilizado por la Academia de la Lengua Maya’ K’iche’, luego la traducción al castellano y, la inclusión de 410 notas. Para esta versión, se recomienda iniciar la lectura del prólogo hasta comprenderlo, luego disfrutar del lenguaje poético del texto traducido al castellano y detenerse a leer cada nota; esto le da un mejor aire al lector e invita a releer el párrafo donde aparece la nota para una mejor comprensión.
Por otro lado, en ocasiones se le ha llamado “la biblia de América”, “la biblia maya quiché”, “el libro sagrado maya”, entre otras, posiblemente porque reúne gran parte de la filosofía propia del Pueblo Maya’, mismo que es común entre los Pueblos Originarios de este lado de la Madre Tierra. Llama la atención cuando el documento enfatiza; “Esto lo escribiremos ya adentro de la prédica de Dios‚ en el cristianismo.” Más adelante, también dice “Había un libro original‚ que fue escrito antiguamente‚ sólo que están ocultos quienes lo leen, quienes lo interpretan.” Aquí resulta muy importante entender, que los 3 autores, realizaron uno de los actos de resistencia más importantes en medio de la inquisición cristiana de esa época. Gracias a su trabajo escrito, llegó hasta nuestros días, una buena parte de esta filosofía.
Finalmente, el racismo que persiste hasta la fecha -solapado o pudro y duro-, no permite concebir que en realidad esta obra contiene la filosofía propia de los Pueblos Originarios. ¿Cómo es posible? Que Occidente sí tenga filosofía, arte, idiomas, religión, ciencia, etcétera; mientras que los Pueblos Originarios solo tengan cosmovisión, artesanía, dialectos, brujería, predicciones, etcétera. La exhortación es, descolonizar el conocimiento asimismo los demás ámbitos de la vida.
Ulmil Mejía
Lajuj I’x Chi Iximulew
Ciudad de Guatemala, 28/05/2016.

Dentro de los objetivos generales de la Comunidad, hemos tenido presente: facilitar los recursos y materiales para la formación de ciudadanía activa y con criterio. Entre ellos indudablemente el acceso a textos, principalmente de aquellos que provean a consolidar ese sentido de unidad e identidad colectiva, no pudiendo faltar entre ellos. El Popol Wuj.
El que para poder abordarlo implica la exigencia de poder dominar o conocer un mínimo el pensamiento milenario de los pueblos originarios de estas tierras, obstaculo muchas veces infranqueable, debido a diversos motivos, básicamente el mas recurrente y endémico del analfabetismo funcional e intolerancia. 
Motivo por el cual presentamos una serie de textos, que quizás nos puedan ayudar a derribar algunos de esos prejuicios o barreras culturales. Sirviendonos de las valiosas colaboraciones de: don Ulmil Mejía y de don Francisco Pérez de Antón, sobre la traducción más rigurosa de los últimos tiempos del Popol Wuj, realizada por  el Dr. Enrique Sam Colop. 
Con la que esperamos poder sembrar la inquietud para abordar esta imprescindible obra y comprometiéndonos desde ya para poder hacer lo correspondiente en la Comunidad.

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