007. Otro año para leer


“La lectura genera mejores ciudadanos.
Gracias a los libros aprendemos a creer en lo imposible, a desconfiar de lo evidente, a formar pensamiento crítico, a exigir nuestros derechos, a cumplir con nuestros deberes como ciudadanos. La lectura es una parte esencial de la educación informal e influye en el desarrollo personal y social de los individuos y sin ella, no hay sociedad que pueda progresar”.


Hay tres ámbitos que debemos ajustar si queremos convertirnos realmente en un país de lectores: casa, escuela y comunidad”. “Silvie”


Nuevamente, presentes con nuestra constante consigna o cantaleta: todosaleer, lo cual debería ser rutinario y sumamente sencillo, dado que al fin y a cabo. “Leer es un placer” plenamente comprobado, respaldado al ser socialmente aceptable, como ampliamente difundido por todos los medios los que actúan en libre iniciativa, motivados nada más en el engrandecimiento del País y consecuentemente con la asignación de logro al vernos insertarnos siguiendo la pauta de los objetivos de una nueva era.


Pero, lamentablemente sabemos bien que esto, no es así; por tratarse de un hábito individual que implica interés, deseo y acción; es decir un mínimo de esfuerzo y de disciplina, pero sobre todo inversión para su ejecución y continua realización, para lo cual hay que necesariamente habituarse. Pero, que no resulta sencillo, a pesar de la generosa retribución de la cual goza la mayoría de la población, materializada a través de: dispendiosos salarios diferenciados. De igual manera, de un limitado o nulo servicio de bibliotecas públicas, dado que no existe interés real y concreto en su estímulo y desarrollo para su accesibilidad; como, también de una limitada oferta del sector comercial que usualmente se limita a la realización de esporádicos bazares anuales, en donde con toda pompa se espera que los lectores acudan en tropel, fascinados por el embrujo o el encantamiento que produce la lectura, o que estos hayan surgido por generación espontánea, siempre prestos para cuando sean convocados por “escritores o editores” con sus maravillosas obras, o cuando medien otras fuerzas de atracción y encantamiento, es decir dirigidos sutilmente por la bonificación en puntos en el sistema escolar (acarreados, según dicen), hacía estos bazares o exposiciones; o por el vínculo “afectivo y efectivo” de intereses creados. En fin, es decir todas estas cosas que son prácticas usuales, socialmente aceptadas, propias del hiper-realismo mágico de la institucionalidad que sustenta el estado e instituciones públicas o privadas, y que a su vez explican el estado de dicho Estado.


Llevado, a una de sus máximas expresiones en lo que va del siglo, cuando fuera establecido y afianzado como tarea prioritaria y continua, en el sistema educativo con una pequeña reforma educativa, acompañada de una intensa campaña de lectura, realizada por henchidos, dinámicos y probos funcionarios patriotas. Reportando, resultados que al final de año 2015. “Sólo 25 de cada cien graduados mostraron dominio adecuado de los conocimientos y han desarrollado ciertas habilidades esperadas en comprensión lectora al concluir la carrera”. Estos, resultados se dan en el marco de un programa institucionalizado por un ministerio de Estado (estructura, organización, recursos, etc), con una muestra de población más o menos estable; y estos resultados sólo determinan capacidades de lectura, no de hábito adquirido o formado. De lo cual se puede inferir o explicar de manera perogrullesca: el gran porcentaje de analfabetismo funcional de mayoría de la población en general y su incidencia en las diversas manifestaciones de interrelación social.


Secundados, por la brillante cartera encargada de salvaguardar el patrimonio tangible e intangible cultural del País, fomentar las artes en todas sus expresiones, etc. En la cual, la institución responsable de las políticas relacionadas al libro y de velar por el cumplimiento de los derechos de autor, lleva más de 5 años sin ser convocada, ni funcionar, a pesar de tener más de 25 años de por ley haber sido creada; pero, ha fomentado el turismo y la cultura de “viajar es vivir”; patrocinando viajes al extranjero de brillantes burócratas, los que asisten por lo menos, una vez al año a congresos, ferias y convenciones de fomento de lectura; partiendo con la sonrisa y la eterna promesa de posteriormente “sociabilizar las experiencias adquiridas”, con similar espíritu a la receta del derrame. Junto, a esa promesa, esperamos la respuesta de nuestras solicitudes por la aclaración por un plagio sufrido, en uno de nuestros proyectos y del conocimiento previo del proyecto de la nueva ley marco de políticas institucionales del libro, la lectura. Esto, a pesar de solicitarlo reiteradamente, a diferentes instancias y dignatarios. A, pesar, de que no se trata de una ley bajo reserva. En fin, cosas veredes.


Agregado a ello, la ética conducta de algunos comunicadores sociales, los cuales al no poder complacerlos “de tomar en cuenta” a los brillantes exponentes literarios, que sutilmente nos sugieren, nos han marginado de la difusión de nuestras actividades. Asimismo, de en otros plagios, llamamos la atención el perpetrado por un "asesor cultural" de tu muni, el que después de haber bloqueado persistentemente la realización del Festival del Día Internacional del Libro, posteriormente lo presentará como iniciativa suya. En fin, todo esto, lo que hace que se constituya toda una aventura totalmente estimulante y gratificante; el fomento y la promoción de la lectura en Guatemala, a través de medios independientes y marginales.


Total. “Leer es un placer” y de ello damos Fé;  7 años, después de haber tenido la peregrina idea de fundar una Comunidad de Lectores: con más de 150 reuniones celebradas, 65 obras abordadas, alrededor de 40 encuentros de autor, testimoniando ello. Pero, sobre todo al crear un espacio en el cual simplemente nos reunimos los amigos de la lectura, para celebrar las virtudes, la miseria, lo excelso, como también los vanos anhelos de todo aquello que forma parte de la Vida y constituye lo Humano, y que no es ajeno a todos.


Quedando nuevamente, en comprometernos en hacer el esfuerzo en la medida de lo posible y bajo estas favorables circunstancias, para ajustar para el 8vo y celebrar en el próximo año, los 50 del nobel y otro aniversario de la Comunidad; a la manera asturiana y atávica de todo buen chapín. Por "La institucionalidad democrática; porque iremos al mundial y por un país de lectores".


Guatemala, febrero 07 de 2016.

7mo. aniversario de la Comunidad de Lectores; 007. Otro año para leer

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