Una nota extra de lector.


CRÓNICAS DEL CAFÉ DE LOS FANTASMAS.
(Reseña).
Clementino Solares
      
       Con sesenta y nueve relatos, Manuel José Arce nos introduce en el ambiente de París de los años sesenta en el apasionante y mágico mundo del Café de los Fantasmas.  Ese ambiente de la ciudad luz, muchas veces tolerante, condescendiente y hasta generoso, llega a tornarse ocasionalmente en hostil para los emigrantes incautos que en calidad de refugiados, estudiantes pobres, obreros, traficantes, artistas, en fin, personas de diferentes oficios y calidades, deambulan en esa histórica ciudad aparentemente sin un norte definido.

      En los relatos encontramos una combinación de elementos reales y ficticios, escritos magistralmente con un lenguaje particularmente bello, exquisito, pero también muy propio de un chapín auténtico. Algunos con una enorme carga de erotismo, describen sus propias aventuras amorosas,  que dicho sea, retratan con detalle el machismo guatemalteco y podrían poner en verdaderos apuros a más de algún lector mojigato.  Pero por supuesto no sólo se refiere a sus propias vivencias;  se incluyen también las de diversos personajes, algunos incluso guatemaltecos y guatemaltecas, que respondiendo a diversos intereses forman parte de esa comunidad  de fantasmas que viven, sufren y se deleitan de todo cuanto les ofrece la vida parisiense de la época.

     Queda en algunos casos para el lector, la tarea de identificar los personajes de la historia y a veces hasta completar la misma.  Vagos conocimientos de la historia guatemalteca pueden ayudarnos en este caso, sin que el mismo  sea un verdadero reto histórico-cultural.  Por ejemplo el relato que se refiere al estudiante guatemalteco que sufre un accidente en París, queda en silla de ruedas, se gradúa y años después,  convertido en político de oposición, es ametrallado en la ciudad de Guatemala; sin pensarlo mucho inferimos que se trata de Adolfo Mijangos López.  Pero aún para quién desconozca estos detalles de la historia o para el que se inicia por los caminos de la lectura, queda la opción de dar rienda suelta a su imaginación y resolver el enigma a su conveniencia, sin que esto haga menos interesante el relato y le limite ese placer envolvente y esa magia sublime que se disfruta en el imaginario Café de los Fantasmas.

     El Café de los Fantasmas puede ser cualquier café popular donde se bebe, se come, se conversa, se enamora y donde convergen personalidades diversas. Se podría encontrar en cualquier ciudad o pueblo del mundo.  Pero este del París del sesenta con su mágico espejo de la barra, el juego del teléfono cruzado, la botella fetiche y el enano insolente que se divierte con las parejas, se reviste de algo muy especial. Es producto de la vasta y pródiga imaginación chapina materializada en la pluma de un verdadero gigante de la literatura guatemalteca como lo es Manuel José Arce.

Manuel José Arce; Editorial USAC, 2003 - 176 páginas.
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