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Al maistro con cariño. In memoriam


 Elecciones en Guatemala

Miércoles,
el año que ganó el mejor.


          LOS CANDIDATOS a la Presidencia de la República van de pueblo en pueblo repartiendo sonrisas y apretones de mano. Hablan en los mítines desde quioscos floridos cosechando aplausos y vítores de sus simpatizantes y el respetuoso silencio de los contrarios.
          Prometen construir puente sobre ríos torrentosos; escuelas, gimnasios y hospitales para cumplir con la vieja máxima de “mente sana en cuerpo sano”, calles pavimentadas, caminos asfaltados y donde haga falta parque con glorieta sembrada de enredaderas de reseda, arriates de rosales y yerba de pollo y en lugar especial viendo hacia la Alcaldía el busto de Tata Rufo al que sólo hablar le falta.
          La gente les cree, son hombres de palabra.
          Participan en debates, mesas redondas, teleforos y dialogan amistosa y cordialmente con sus rivales sobre los problemas del país enfocándolos de manera realista y pragmática.
          Sin demagogia, sin alzar la voz.
          Las multitudes desfilan por las avenidas vivando a sus candidatos mientras los militares en sus cuarteles miran por las troneras, alejados del mundanal ruido, y se dedican a las actividades propias de la milicia: limpian y aceitan sus armas, lustran las botas y practican sus marchas de sol a sol, hasta que todos levantan las piernas al mismo tiempo, igual que las coristas de Radio City en Rockefeller Center.
          Al día siguiente de las votaciones y conocidos los cómputos, los derrotados se apresuran a felicitar al triunfador y brindan por la eficiencia del sistema democrático.
          ¡Y santos en paz!
          No hay bochinches, ni violencia, ni golpes bajos.
          Ni vencedores, ni vencidos.
          En las calles las marimbas tocan sones alegres y hay abrazos mojados por lágrimas de alegría.
          Ya se formó un comité de vecinos que recoge firmas en barrios y colonias, asentamientos y multifamiliares, para pedir al Congreso Nacional que reduzca el período presidencial a dos años, de manera que el pueblo pueda gozar con más frecuencia de esta fiesta cívica y no haya que esperar largos cuatro años, hasta marzo de 2086.
          Amén.

Tomado de Semana Menor, Marco Augusto Quiroa, Primera edición 1984, Editorial Rin-78.





Marco Augusto Quiroa. (El Gato Viejo). (Chicacao, Suchitepequez, 1937; Amatitlán, 31 de octubre 2004). Artista polifacético pero especialmente destacado como pintor y escritor. Miembro fundador del grupo literario La Rial Academia. Autor de un par de libros de cuentos fundamentales: Semana Menor (cuentos), aparecida por primera vez en 1984, también público Gato Viejo (cuentos), Así también de las obras Receta para escribir un cuento y otros cuentos (1996) y Doña Mazacuata y otros animales (relatos infantiles). Columnista de diversos periódicos nacionales, entre ellas la columna dominical "Shute que es uno", publicada en el Periódico, hasta días previos a su fallecimiento. "Como narrador fue poseedor de un estilo personal que funde un sólido talento narrativo con el habla popular guatemalteca. El humor y la descripción de nuestras raíces más entrañables (el área rural, los parajes de la Costa Sur, la tienda de la esquina, los seres que a diario toman el autobús o acuden los domingos al estadio) se unen al dedo que señala abusos y desmanes. Su obra se proyecta como una de las escalas definitivamente de cuento nacional".

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