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Una pequeña isla de cultura, en un mar de cotidianidad...

Por Ulises Quiñónez

Hace unos años, mientras esperaba que sellaran los libros que estaba prestando en la biblioteca de un centro cultural, me puse a ojear una revista que tenía la bibliotecaria en su escritorio.  La revista –no recuerdo el nombre- tenía un formato bastante moderno y estaba impresa en un buen papel.  Lo que me llamó la atención, sin embargo, fue que estaba dedicada, por completo, a la promoción de eventos culturales en una región de un país europeo.

-Qué envidia toda esa oferta cultural- le comenté a la bibliotecaria -teatro, lecturas, poesía, conciertos, ballets, exposiciones, talleres…

Y es que aparte, de ir a meterse todo el fin de semana a un centro comercial, al cine o al estadio, no hay realmente muchos espacios en nuestra ciudad –por no hablar de nuestro país- para salir un poco del trajín diario y entrar, aunque sea por breves momentos, a un espacio de cultura.

Están, por supuesto los museos; Arqueología y Etnología, Historia Natural y Arte Moderno que gracias a sus precios son bastante accesibles.  El del Niño es un poco prohibitivo por el valor del ingreso.  Existen algunas presentaciones de libros en lugares como Alianza Francesa o alguna institución con apoyo externo.

Los círculos de lecturas son un espacio accesible en el Museo del Ferrocarril (por 2 quetzales se ingresa al museo). Además, abierto a cualquiera, le guste o no leer y haya o no leído el libro en turno. Con mucha libertad  se puede sentar la hora y media a escuchar las opiniones del resto de asistentes o se puede participar alzando la mano y continuar con la conversación.

La Comunidad de Lectores tiene ya más de cuatro años de haberse conformado con el único propósito de fomentar los beneficios de la lectura en la población guatemalteca.  Aciertos y tropiezos los han acompañado durante este tiempo, pero, cual Quijotes en su misión, no esto no les ha impedido continuar con sus actividades.

A lo largo de estos cuatro años han ocupado diversos espacios en la ciudad, la Casa Flavio Herrera, Flacso, el Centro Cultural de España en Guatemala, entre otros.  Están por ahora –y esperemos que por mucho tiempo- en un espacio brindado por el Museo del Ferrocarril.  El punto es inmejorable, ya que está a la par de uno de los centros de transbordo del Transmetro y la administración del Museo ha puesto la mejor voluntad en asignarles un espacio adecuado.


La mecánica del Círculo de Lectura es simple: a las diez y media, o un poco después (gracias a la bendita hora chapina) uno de los dirigentes se dirige a la concurrencia –dos, cuatro, quince asistentes- y comenta los fines de la Comunidad de Lectores, del círculo de lectura y generalidades sobre la participación en la conversación a desarrollar.
Las reglas son mínimas: respetar la opinión de los participantes, evitar caer en conflictos por cuestiones de dogmas u opiniones encontradas, evitar las polémicas sin sentido, los señalamientos particulares, etc.  El resultado es muy bueno, ya que, siendo la lectura una actividad netamente solitaria, la oportunidad de compartir esa complicidad literaria, escuchar la visión de otros lectores sobre el autor y la obra, conocer el contexto en el cual un autor se desenvolvió o las circunstancias en la vida del autor cuando escribía una obra le añade riqueza a lo leído.
Se podrían utilizar muchas metáforas para referirse a la labor que realiza este grupo de lectores, arar en el mar, una golondrina en invierno, David y Goliat; en fin, una tarea titánica con pocos recursos. Sin embargo ellos están interesados en realmente mejorar el aspecto cultural en el país.  Pero es precisamente este aspecto lo que hace necesario que se continúe con esta labor;  porque es fácil quejarse: que no tenemos líderes, que nuestros jóvenes no leen y que nuestro país va de mal en peor.  Y esto no se resolverá leyendo ¿o sí?

Comentarios

  1. Es muy bonita la actividad, lo que más me gusta es la variedad de obras que hemos leído, todas han sido un muy interesante viaje. ¡¡¡¡Gracias por esta oportunidad!!!!

    Elida C.

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