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Las lecturas y los lectores

Por Ángel Elías

Para iniciar el año, las letras pueden ser unas excelentes acompañantes. Aunque pueda parecer simple, la lectura es un ejercicio que poco se practica. ¿Pereza? Muchas veces, más de las que quisiéramos. Sin embargo tener un libro entre las manos es un riesgo grande. No es casualidad que los primeros objetos en quemar siempre son los libros. Pero, tener libros y no leerlos es casi igual a quemarlos. Para muchos son objetos decorativos, para otros objetos del paisaje.

¿Cuántos libros lee al año? ¿Es que hay una cuota? Se dice, cuántos libros disfrutó al año y la respuesta debe ser todos. Porque la lectura es un proceso que se debe disfrutar al máximo, no solo en determinados momentos.

Los retos del año y las promesas no incluyen lecturas. Pocos quieren leer en este país, simplemente porque les parece aburrido. Entonces los libros son vistos como ese castigo eterno donde nadie quiere pasar.
Nadie quiere asumir el riesgo de tomar un libro y descubrir que hay mucho más allá de Facebook, que un poema puede conmover y que un cuento puede hacer estragos en nuestra memoria. Pero realmente pocos logran escudriñar letras.

Hay problemas más grandes que la falta de lecturas. Hay dilemas mundiales que no pasan por la lectura. Hay amores que no necesitan de un libro. Luego viene la pregunta ¿Por qué estamos como estamos? Pero creo que hay una pregunta mucho más valedera ¿Estamos contentos con lo que somos? Una civilización llena de idiotas.

A lo mejor leer no nos hace mejores personas, aunque tampoco siendo alfabetos disfuncionales nos ha ido bien. Los lectores junto a la Comunidad de Lectores de Guatemala comienzan su titánica misión de hacer leer a un país que no quiere leer, labor noble, que vale la pena darle un espaldarazo.

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