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Mantras, reiterando utopías.

Siempre hemos creído que leer es una aventura. A lo largo de la historia, miles de personas y personalidades alrededor del mundo lo han dicho de diversas maneras. Algunas con mayor acierto, otras con mucho ingenio. Y muchos más, entre los que nos contamos, de las maneras más trilladas posibles. Leer libera la imaginación, las ideas, los sentimientos. Leer ensancha el universo.

Y así con esas especies de mantras, con un grupo de personas que creemos en lo mismo, nos reunimos periódicamente desde ya hace tres años. Para cumplir con otra función de la lectura. Su función socializadora, probablemente la parte más valiosa del proceso que inicia con un autor plasmando sus ideas o su imaginación, para contarnos su particular manera de entender la realidad. Y es la más valiosa, porque entonces las ideas se propagan, se comparten. Provoca reflexiones que nos ayudan a ampliar nuestra visión del mundo.

Nada más simple que esos mantras motivándonos para imaginarnos un país de lectores. Utopía. Sí, ya lo sabemos. También sabemos que es menester propiciar espacios de encuentro y sana convivencia entre los que ya tienen ese hábito, que en números dramáticos representan menos del 1% de la población en este país. Y de repente, lograr que alguien que no tiene esta costumbre, hojee un libro. ¿Y como para qué? se preguntará más de alguno con un tanto de cizaña y con mucho más de razón. Pues porque creemos también que a este país le faltan espacios para escucharnos mutuamente, para discutir sanamente, para tender puentes entre distintas maneras de ver y entender el mundo y que, como resultado, aprendamos todos de todos. Sí, sí, sí. Utopías nada más.

Pero, qué podemos perder. Pues nada, porque lo que puede parecer evidente, el tiempo invertido en eso, pues lo ganamos en amigos que inmediatamente se convierten en compañeros de aventura. O al revés. Y en personas de las cuales se puede aprender. Y mucho. Eso es lo genial de estas ideas simples, sencillas y, esperamos, nada pretenciosas.

Después de la multitud de situaciones por las que hemos afrontado, creemos que vale la pena. Vale la pena a pesar del casi nulo apoyo estatal, vale la pena incluso afrontando el ninguneo en los entes culturales. Vale la pena a pesar de la desidia de la mayor parte de la población hacia la lectura. Y vale la pena por un tan solo un lector que responda a nuestras invitaciones. Por lo tanto, reafirmamos nuestras utopías para este año.

Está con nosotros el 2012 siguiendo ya su marcha inexorable. Con él, muchos proyectos. Retomamos algunos atrapados en el fango de la burocracia de los entes culturales, nos inventamos otros y soñamos con muchísimos más. Y principalmente, seguros estamos, el año se viene con muchas aventuras, con muchas lecturas, con muchas y agradables sorpresas. Eso esperamos. Esperen eso.

Para iniciar este nuevo ciclo, los invitamos a que nos acompañen en el proyecto que tratamos de mantener vivo con el valioso apoyo de la Biblioteca Central de USAC y el de algunos medios de comunicación. Reunirnos dos veces al mes alrededor de un libro propuesto. Mes a mes les estaremos comunicando los detalles respectivos.

Y los invitamos a tener una mayor participación. A diferencia de años anteriores, queremos que ustedes, los lectores, nos digan qué libros y qué tipo de lecturas desean para este primer semestre. “Lecturas Diversas” le hemos llamado al eje temático para este semestre. Que no lo es tanto obviamente. Lo de temático.

En años anteriores siempre proponemos un tema alrededor del cual giran las lecturas propuestas. Ahora queremos hacerlo de una manera distinta. Y abrirnos a la sorpresa, a lo impredecible. Los invitamos pues a que se nos unan y nos conozcamos e intercambiemos ideas. Bienvenidos todas y todos. Este espacio, esta comunidad les pertenece, solo hace falta que se lo apropien. De nuestros proyectos y por supuesto de nuestras utopías. Hagamos de esto un mantra colectivo. Los esperamos.

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