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Cerramos el primer círculo de 2012

Por Vanessa Echevería.

Pasaron unas largas vacaciones para que fuese posible conversar nuevamente sobre la pasión de siempre: los libros. Sin duda alguna, ello no fue limitante para que este nuevo encuentro se desarrollara con una esencia particular que trastocará la razón y al corazón. No sólo debido al mes en que más se expresan las muestras de afecto sino también por la literatura para este mes.

El amor hace sus apariciones estelares en uno de los meses más “locos”: febrero. En el que puede tomar diversidad de formas sin cambiar de esencia. En este primer círculo del año, se convocó a los amantes de la lectura a confluir para compartir: “El libro de los amores ridículos” de Milan Kundera. Donde hubo una reflexión no sólo del contexto social de la obra, sino también se convirtió en un puente de idenfiticación, más que obvio, con todos los participantes que reunidos en el salón 4 del Cuarto Nivel de Biblioteca Central en la Universidad de San Carlos de Guatemala, que se sientieron llamados a dilucidar los secretos mejor guardados de su corazón. Siendo un elemento significativo, para unas de las sesiones con una atmósfera particular, emotiva y acogedora.

La sagacidad del escritor para retratar con sus palabras la diversidad de roles que cubre cada individuo, lleva a cada lector a ser participe de una realidad que se acomoda a todas las realidades. La manera en que cada individuo es situado en un escenario propicio para las más desvergonzadas expresiones de amor, libre de los estereotipos más comunes, da la pauta para observar como los seres humanos dentro de la actividad cotidiana pueden ser tan complejos en el tema amoroso.

Los siete cuentos que componen este singular libro muestran la complicada forma de ser sencillo en la expresión escrita de Milan Kundera dando como resultado una fantástica obra capaz de atrapar al lector desde las primeras páginas, siendo un reflejo de lo ilógico que resulta en muchas ocasiones el amor; el humor logra ser una herramienta eficaz para lograr la fluidez en esta obra, proporcionando así una buena dosis desestresante para quien decida introducirse en su lectura.

Este libro, del célebre autor checo, hizo florecer en los lectores que participaron del Círculo, sentimientos, pensamientos reflexivos, encrucijadas y demás motivos espontáneos, en los que el tema amoroso se continúa evidenciando, como esencia de aquello, que sin una buena dosis del amor corriendo por las venas, se ve definitivamente: rídiculo. En conclusión hay muchas situaciones que el amor propicia que pueden tomarse sin sentido, sin embargo es cuando acuden las explicaciones de tipo químico en su auxilio para lograr ser explicadas. Por otro lado, el que algo se catalogue como ridículo o no se determina en base a convencionalismos que en muchas de las ocasiones son trasladadas por campañas mediáticas, quedando algunas dudas en el ambiente: ¿Ridículo, para quién? ¿Ha de considerarse una acción espontánea y poco común, una expresión más bien ridícula?

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