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UNA FIESTA QUE DEBERÍA SER PARA TODOS

Por Betsy Ovando.

Que se convoque a compartir la lectura de un libro y que lleguen nueve personas para conversar sobre el mismo, es un gran logro. Esto sucedió en una mañana soleada, cálida. En la Biblioteca Central de la Universidad de San Carlos de Guatemala, otro sábado más y una nueva aventura, una nueva charla, un nuevo espacio para compartir. El libro en cuestión: La Fiesta del Chivo del escritor peruano ganador del Nóbel, Mario Vargas Llosa. El título se inscribe dentro del ciclo sobre Poder y Literatura que para este semestre ha convocado la Comunidad de Lectores de Guatemala.

Muchas veces, casi siempre es posible traspolar la literatura con la realidad cotidiana. Como un transfer. Por lo tanto, casi cada vez que hablamos de literatura, hablamos de realidades. Desde ese punto de vista, la reunión se tornó interesante. Definitivamente existen percepciones múltiples y subjetivas acerca de una realidad que nos atraviesa, que nos vive a diario, que nos estimula. Y es ese intercambio en un ambiente agradable y propicio lo que definitivamente, nos alimenta. Nos obliga a cuestionar nuestros dogmas. Podemos afirmar entonces que reunirse y hablar sobre un libro, casi siempre es una fiesta estimulante.

En el libro “La Fiesta del Chivo” se cuentan tres historias que se entrelazan, Urania hija de un ex funcionario del Gobierno de Trujillo en República Dominicana, la otra historia es la del dictador Leónidas Trujillo, uno de los regímenes dictatoriales mas sangrientos en la historia del siglo XX, Trujillo era apodado el Chivo y la tercera historia, es sobre un grupo de inconformes, trastocados y afectados directamente por el régimen, deciden tomar justicia en sus propias manos y acabar de una vez por todas con el infame dictador.

A lo largo de la fiesta, esa de reunirnos y todo eso, es posible concluir que de la época en la que regímenes dictatoriales eran moneda corriente en la historia de Latinoamérica, no han cambiado muchos aspectos que ahora vivimos, tanto en el área política, social y económica. Ahora los dictadores son otros y de otro tipo. Aunque los mismos títeres-políticos que lo representan y los titiriteros-poder e intereses económicos que lo sustentan.

En todo caso, si algo hay que resaltar a favor de algún hipotético y rebuscado logro es que ahora, sin ningún tipo de riesgo aparente, que no sea el de la marginación, podemos realizar estas fiestas, la de reunirnos para conversar sobre libros. En aquellos años, hubiera sido imposible. Por lo tanto, que siga la fiesta, la de los libros y la de reunirnos para hablar sobre los mismos. ¡Salud!

Comentarios

  1. Yo también me apuntaría sin dudar a esas fiestas... ¡Qué bueno es poder compartir un libro!.
    Y desde luego has conseguido despertar mi curiosidad y dejo "La fiesta del Chivo" en mis lecturas pendientes.
    Gracias.

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  2. Eso nos motiva como lectores, motivar a otros en las lecturas, Betsy Ovando es una de nuestras entusiastas colaboradoras y claro sus letras engalanan nuestro sitio.

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