Discurso de los lectores

Discurso de aceptación del reconocimiento otorgado por CONALIBRO-Guatemala del Ministerio de Cultura a la Comunidad de Lectores de Guatemala



Por Ángel Elías
Carecer de libros propios es el colmo de la miseria.
Benjamín Franklin

Hoy dentro de la cultura Maya es 13 tijax. Magia-transmutar EL DÍA TIJAX ES BUENO PARA... Cortar toda energía negativa, mala suerte, enfermedades de cualquier tipo, para abrirse un nuevo camino. Es un día bueno para retirar a engañadores, cortar calumnias, temores o todo aspecto negativo. Día para pedir por la salud, para pedir la fuerza del rayo, desarrolle las señales en la sangre y los sueños. Día propicio para transmutar con la lectura.

Leer, que ejercicio tan práctico y aparentemente fácil. Conjuntar palabras, unir ideas, hilvanar sentimientos. Ese ejercicio mental que todos practicamos y pensamos que sería fácil de realizar. En Guatemala sucede lo contrario. Nada es fácil, ni siquiera leer. Y vaya si lo sabemos nosotros. En este país, el 1% de la gente lee. Y nos arriesgamos a realizar círculos de lectores. Tarea por demás quijotesca. Teniendo en cuenta que este es una nación futbolera y cervecera. ¿Libros? solo los de la primaria. A eso agregado al desinterés del mundo por algo tan noble como las letras. -Dedíquense a vender tacos-, nos han dicho,-les iría mejor. Creo que sí, porque a estas alturas un libro representa para muchos una pérdida de tiempo en la voracidad de los medios audiovisuales. ¿Es que importa si los lectores se reúnen o no? La lectura es un ejercicio solitario y en este país de analfabetismo es casi un privilegio. Así somos así los guatemaltecos. Una especie a la que le importa únicamente el futbol y la política. Eso de lo cultural, es de viejitos aburridos.

La lectura puede abrir horizontes, eso lo sabemos. La Comunidad de Lectores de Guatemala está convencida de ello. Por eso trabajamos para hacer este país menos troglodita. Bueno, dicho de otra manera, para hacer más lectores. No vendemos libros, no promocionamos editoriales, no elogiamos escritores. ¿Entonces qué hacemos? Hacemos poco más humano a alguien. Lo acercamos levemente a la lectura para que despierte su curiosidad. Hasta allí llega nuestro trabajo. Es cierto, es algo increíble y hasta raro. Pero ¿acaso emprender una cultura lectora en un país tercermundista no es algo en sí raro? Nosotros no ganamos absolutamente nada con la Comunidad de Lectores, más allá de saber que hacemos de este país un lugar más vivible. ¿Si lo logramos o no? Puede que sea una respuesta que no llegue tan fácilmente. Como no llegan los apoyos en este país que necesita la lectura como estímulo.

La lectura no es la cura para nuestros males. Pero, es mejor leer un rato que andar matando gente. En la Comunidad de Lectores hemos formado gente para leer y disfruten. También nos hemos enfrentado al reto de manejar trampas burocráticas de personas que no tiene idea de la importancia de leer un rato. Por diversión, por formación, por placer.

Pero el ver a un lector más, es satisfactorio. Es la culminación de desvelos, planes y reuniones. Y en realidad son muchas reuniones para formar un solo lector. Y eso que los lectores son casi ínfimos porcentualmente hablando. No llenaremos estadios, pero llenamos de ideas y sentimientos los corazones de quienes acuden a nosotros.

La lectura es importante, todos lo dicen. Pero ¿qué hacemos para fomentar la lectura? Tampoco seamos redentores. No cambiaremos el país con muchos lectores, total, quienes ostentan el poder, tampoco son lectores y tienen decisiones importantes. Nuestra labor es más humanitaria, pero menos visible. No hacemos casas a los necesitados, como una forma de mea culpa social, simplemente hacemos que alguien tome un libro y conozca a un autor que en un momento de desasosiego literario tomó una pluma y escribió una novela o un cuento. Realmente nada rimbombante. Pero para nosotros igual de poderoso. Construimos conciencia y un poco de humanidad. Nada especial en realidad.

Y es que los libros para nosotros son importantes. A veces pareciera que solo para nosotros. Pero creemos que podemos ser un país con más lectores y elevar ese 1% a un 1.1% o un logro similar. Ya con eso seria maravilloso.

Aunque nuestros sueños realmente son utópicos. Hacer de este país, un lugar de libros. Luego nos damos cuenta que en realidad, como decía el Gran Moyas, este país solo hay dos destinos, el entierro o el destierro. Y la lectura padece de ese estigma. Un nobel de literatura guatemalteco es ninguneado y tuvo que morir en el extranjero. Un premio Príncipe Asturias, Augusto Monterroso, que muere sin querer regresar a Guatemala. Y los estudiantes guatemaltecos solo conocen nombres de jugadores de futbol. Los escritores mueren en el olvido. Ese es el estigma de ser escritor en este país. Escritor bueno, por supuesto. Bueno, tampoco es obligación que los jóvenes sepan que la poesía de Aragón vale la pena recitar. O que las novelas de Marco Antonio Flores son obligatorias para entendernos. No es un deber. Un amigo decía, nadie morirá si no lee poesía, si no se acerca a una novela o no entiende un cuento. Y es cierto, mucha gente muere, sin leer un solo verso y no ha sido infeliz. Es más, creo que hasta ha sido más feliz que nosotros siendo lectores.

Pero, los lectores somos más sensibles y nos regala un poco de humanidad. Es importante leer para nosotros, porque sentimos la lectura. Y nos gusta compartirla. Como aquel regalo que descubrimos y que solo a nosotros nos gusta. Los libros para nosotros no son objetos, son amigos.

En la Comunidad de Lectores de Guatemala, nos dedicamos a promover la lectura dentro de un país que no lee. Esa es una gran locura que algunos comparten. Y pensar que no estamos solos es reconfortante. Que logramos que una persona que nunca ha tocado un libro se le abra un mundo de inimaginables posibilidades es lo que hace hermoso este oficio. El compartir y convivir en una cultura de paz, es lo que nos da el empuje a seguir en esta noble labor.

A dos años de estar casi solos en esta labor, nos hemos encontrado gente que nos ha abierto los brazos y gente que nos ha puesto el pie. Y es normal en este país tropical y bananero. Asturias lo sabía bien. Nosotros ahora lo sabemos de primera mano.

Pero nos quedamos con las personas que nos tienden la mano. Que nos apoyan moralmente e incondicionalmente. Que nos dicen, yo no haría eso, pero admiro las agallas que tienen por hacerlo. Aquellas personas que no nos venden ilusiones, tan característico en el habitante chapín. La lectura nos ha abierto amistades. Nos ha desarrollado ese amor por hacer mejor las cosas, sin personalismos, ni protagonismos. Porque somos un equipo casi desconocido. Que trabajamos, con el perfil de ser Comunidad de Lectores de un país de ficciones llamado Guatemala.

Recibimos el reconocimiento, convencidos de que con esto no hemos logrado lo que buscamos. Necesitamos mucho más. Necesitamos apoyo y no ser una voz perdida en el desierto. Necesitamos hacer de este país un verdadero país lector. Y lograr que nuestro slogan tenga presencia, ahora amigos, todos a leer.

Ciudad de Guatemala
29 de abril de 2011

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