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Semana Santa… En los círculos de lectores.



Dos reuniones, para abordar cuentos recreados de un libro fundamental: del cual se habla mucho, se discute aún más, y para variar se lee muy poco; antojadizamente interpretado y de práctica cada día menos utilizadas <<>> Evitando fariseísmos; ubicándonos ya en la obra de Mario Monteforte Toledo considerado a sí mismo y por otros Patriarca de la cultura guatemalteca. Los Cuentos de la Biblia; es en sí, es una obra bastante amena, con un dejo irónico, quizás más bien de contraposición de dejos retóricos y de lógica mundana cuando particularmente se cuestiona algún pasaje del libro fundamental. Está acompañado por las estupendas visiones plasmadas en las ilustraciones trabajadas por algunos de los profetas de la pintura latinoamericana (esto para la edición de Tercer Milenio, año 2000, Guayazamín, Marco Auguto Quiroa, Efraín Recinos, entre otros no menos importantes)
Los personajes de los cuentos están muy bien trabajados, y con las variantes en algunos casos, como cuestionadores en el sentido paradójico que plantea el cada mundo alternativo de estos. Uno de los ejemplos más claros, en el lugar más que común: un poeta. Éste jamás será del todo aceptado entre la nobleza, aún así logre derribar gigantes. Sea esté, quizás el mismo convencionalismo del lenguaje; o lo ya sabido, que para sabios Salomón aún así pese a sus trescientas suegras (eso sí con sitial de honor en poesía erótica)
El proverbial ingenio manifiesto en las labores que tuviera que asumir, el otrora patriarca Noé, también del culto a Baco, para llevar a cabo la tarea de juntar animales y llevarlos a puerto seguro. Esto como la exoneración del apóstol caído, chivo expiatorio de toda buena conciencia, que se precie de ello.
El remate y sus ángeles, con el planteamiento de la superpoblación etérea, sus avistamientos en y entre el generó femenino, y al final la moraleja textual, que en cuanto. Su labor no es convencer a la gente de merecer el cielo sino de compartir la tierra en paz……no sólo redujo los problemas del cielo, sino trajo al mundo un fresco motivo de sonreír y creer que la mejora de las cosas no es imposible.
Citando al escritor: Alberto Manguel. Por cuanto “La teología no admite la modificación del pasado, sola imposibilidad del Todopoderoso. La literatura, en cambio, más generosa, no sólo la permite sino que la alienta, hasta el punto de confundirse con los hechos sucedidos.” En donde, (“Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas*..,) desde el salón principal al jardín de la Casa Flavio Herrera. Con la fortuna de la convivencia, el poder compartir y discutir puntos de vista diversos, desde nuestra propia experiencia y formación particular; (...tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra,*) Todo en, un dialogó fluido, pese a la referencia canónica de la obra tratada, y con la rigurosidad, el buen oficio, la técnica de todo buen escritor que se precie de ello, mismo esto que data desde los tiempos bíblicos (me ha parecido también a mí, después de haber investigado con suma diligencia todas las cosas desde su origen para escribírtelas por orden, oh excelentísimo*…*Evangelio de San Lucas. 1; 1-3) Ahora bien, apelando a la plena indulgencia, me he permitido dar relación de ello.

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