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El Papel de los Círculos de Lectura en la Sociedad; o en la formación de Ciudadanía.

Dos variantes de un mismo tema o los errores de un programa fallido, de un foro mal desarrollado y desapercibido en el marco de la recién pasada, VI FILGUA. De una serie de citas ampulosas, algunas fuera de contexto con la que se trato de dar contenido a un foro de improvisaciones, sin dirección, agenda y sin el mínimo de recato por disimularlo; se trae a colación una de; Fernando Savater, parafraseándolo “el papel del esclavo dentro de las sociedades grecorromanas, era el de quejarse y lamentarse; trasladando esa queja al amo, esté decidía retribuir ya sea con castigo o premio al portavoz, de esta queja. Pero era el ciudadano libre, el llamado a tomar acción y participación en los cambios.”
Dentro, del marco de una sociedad idealizada como libre y democrática, propia del siglo XXI; este marco de acción es muy limitado debido a múltiples circunstancias, algunas ajenas a esta propuesta, pero dentro del fenómeno de información y lectura para la toma de decisiones, tanto individuales y colectivas; se hace notar que algunas de ellas pueden ser la predominación de una tradición oral y visual, que sigue primando sobre lo escrito, a todo nivel, tanto formal e informal; cuentan que muchos de los planes por desarrollar un programa de alfabetización para la población, chocaron con el argumento “que, sí se le enseñaba a leer al pueblo (“la indiada”) estos se volverían comunistas;” Muerto el perro…, ¿Cesaron los ladridos?
En este desarrollo de ideas, mucho se ha hablado y no digamos escrito; para concluir también que mucho de todo esto, no se ha leído, entendido y sobre todo desarrollado con voluntad; siendo lastre para el desarrollo de la Sociedad en todo sentido este persistente problema; pero más, aún, el del analfabetismo funcional que predomina en mucho de los sectores de: influencia y de toma de decisión, del país. Agregando a esto, a que usualmente la lectura y lo relacionado a ella lleva diversas connotaciones: política, clasista, hasta la de ser un pasatiempo sin sentido, propio de ociosos, sin ningún tipo de beneficio personal o colectivo; endilgado asimismo a los profesionales, que tiene que intervenir para desarrollarlo: maestros, bibliotecarios, entre otros y confirmado en la jerarquía social y retribución con la que son compensados y retribuidos sus esfuerzos.
Y, que, asimismo es tradicional la aversión hacia la organización colectiva, como lo plasmara el Lic. Gustavo Porras, en su obra “Las Huellas de Guatemala.” A lo largo de los años pude percatarme que somos una sociedad de estancos, sin comunicación entre nosotros, sin conocimiento del otro… pero, con muchos prejuicios. En muy pocos espacios –o en ninguno-, convergemos los guatemaltecos: todo está divido en clases, estamentos y culturas distintas. Por eso, cuando la incomunicación se rompe, se dan saltos y no pasos,... pero la constante han sido los teléfonos descompuestos, los mensajes equivocados y los prejuicios. Pág.137
Como se ha manifestado anteriormente; fue a principios del nuevo siglo, que, como buen augurio, nació el interés y la consolidación de los deseos particulares de las personas aficionadas a la lectura en reunirse en pequeños grupos, hasta establecerse como clubes de lectura, todo ello aprovechando el fin del enfrentamiento armado; estos inicialmente como apéndices de empresas comercializadoras de libros y otros en ambientes totalmente particulares y exclusivos.
Nuestra propuesta, proyecto: Círculos de Lectores, surgió para darle seguimiento a todas esas experiencias; pero, con una organización con plena independencia organizativa y operacional, para crear las condiciones para apoyar este interés; evitando el desarrollo de protagonismo estériles y sin sentido, así como la influencia de políticas complacientes. A fin de subsanar en parte la necesidad de contar con espacios de: convivencia, libre expresión, y discusión en torno a la lectura. Muchas veces esto, con cierto hastió y cansancio, por el desgaste que conlleva realizar este tipo de proyectos en el marco y contexto citados anteriormente, sin ningún apoyo oficial o privado, ninguna renumeración y con la frustración muchas veces, de chocar con las manifestaciones de los analfabetas funcionales incrustado en los círculos de poder; la aversión hacia el proyecto o la total indeferencia. Pero con plena conciencia de la labor asumida, tal que, también es posible ofrecer algunas consideraciones y observaciones generales producto de la experiencia y que pudieran ser útiles, a alguien más:
  • La necesidad que existe de contar con canales de libre expresión, latentes en la mayoría de la población a todo nivel.
  • La necesidad de convocatoria para la libre asociación en los aficionados a la lectura, sin presiones de afiliación hacia otros fines, que no sean el placer de la lectura.
  • La necesidad de establecimiento de normativas mínimas para la discusión de cualquier tópico de lectura, no estimulando ambientes y escenarios de confrontación entre los asistentes.
  • El desarrollo que se da, de la plena y libre convivencia generacional y de géneros, en la libre expresión y discusión al abordar la temática de la Lectura.
  • La orientación y ampliación de gustos culturales y literarios, basada en la confianza surgida en la afinidad de gustos y coincidencia y ampliación, en las opiniones surgidas de la libre discusión. Y por consiguiente extensible hacia la posible compra de: servicios y productos culturales, basado en el sistema básico de “centros de influencia”.
Y con ello, hacer como hasta ahora viable nuestro postulado de: Visión. “Formar una plataforma de: expresión y participación ciudadana, entorno y a través de la lectura, con presencia e incidencia en la cultura en general”.

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